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Superficies de alto contacto: el punto crítico que muchos olvidan
No es el quirófano. Es la camilla, el barandal y la manija.
Cuando se habla de control de infecciones, la mayoría piensa en quirófanos, instrumental quirúrgico o esterilización.
Pero la transmisión indirecta de microorganismos ocurre, muchas veces, en algo mucho más simple: las superficies de alto contacto.
Mesas auxiliares.
Camillas.
Barandales.
Interruptores.
Monitores externos.
Manijas de puertas.
Son superficies que se tocan constantemente durante la jornada clínica y que, aunque se clasifican como no críticas (bajo riesgo de transmisión de infecciones), pueden convertirse en vectores de contaminación cruzada si no se integran correctamente al protocolo de limpieza.
El error más común: limpiar sin criterio técnico
Hay dos fallas frecuentes:
- Creer que cualquier desinfectante sirve para todo.
- No respetar tiempos de contacto y diluciones.
Una superficie de alto contacto no requiere desinfección de alto nivel, pero sí necesita un proceso constante, estructurado y técnicamente definido.
Si se usa un producto incorrecto o se retira antes del tiempo necesario, el proceso se convierte en una simulación.
Limpieza y desinfección en una sola etapa
Para este tipo de superficies, un limpiador-desinfectante permite realizar:
- Limpieza por frotamiento humedo
- Reducción de carga microbiana
- Desinfección de superficies no críticas
Productos como Septalkan están formulados precisamente para este nivel de intervención, siempre que:
- Se respete el tiempo de contacto
- La zona a limpiar no cuente con sobreacumulación de polvo
- Se distribuya de manera uniforme en la zona deseada respetando la técnica de limpieza.
Si existe materia orgánica visible abundante, el procedimiento correcto exige limpieza previa antes de aplicar el producto.
La frecuencia importa más que la intensidad
Un error frecuente es pensar que “más fuerte” es mejor.
En realidad, lo determinante es:
- Frecuencia adecuada
- Técnica correcta
- Producto compatible con la superficie
- Cumplimiento constante
Las superficies ambientales forman parte del control de infecciones, pero solo cuando el protocolo se ejecuta de forma sistemática.
Conclusión
Las superficies de alto contacto no son el punto más visible del control sanitario, pero sí uno de los más constantes.
Integrar un limpiador-desinfectante adecuado dentro del protocolo diario reduce la carga microbiana ambiental y fortalece la prevención de contaminación cruzada.
Si tu institución busca reforzar su manejo de superficies no críticas, adquiere Septalkan directamente en la tienda en línea de HECAR y consolida un proceso de limpieza clínica respaldado técnicamente.