En clínicas, hospitales y consultorios, la limpieza no solo es sanitaria, es emocional. La percepción de higiene influye directamente en la confianza que un paciente deposita en el servicio de salud.
La higiene como parte de la experiencia del usuario
Un piso sucio, una camilla manchada o un dispensador vacío de gel pueden ser señales de descuido. En cambio, un ambiente fresco, con aroma limpio, superficies brillantes y productos visibles de desinfección transmiten seguridad, profesionalismo y compromiso.
El poder de lo visual
Mostrar el protocolo de limpieza en pizarras, tener toallitas disponibles y dispensadores visibles, y contar con señalética que indique la desinfección frecuente ayuda a reforzar la percepción de cuidado continuo.
El efecto post-pandemia
Hoy más que nunca, los pacientes están atentos a la higiene. Ver que el consultorio se desinfecta entre cada paciente genera una sensación de tranquilidad que influye incluso en su decisión de regresar o recomendar el lugar.